1 jun. 2015

Mis héroes de la historia: Hatshepsut

Hatshepsut, fue nieta de faraones, hija de faraones, hermana de faraones, madre de faraones y esposa de faraones. Y fue también faraona. 

Se trata de la primera mujer que ostentó el cargo de faraón de Egipto. Una mujer que desafió todo orden establecido en su época para convertirse en el faraón más poderoso de Egipto.

El faraón Amenhotep I, al no tener descendencia masculina, establece un matrimonio con su hija Ahmose y quien más tarde se llamaría Tutmosis I para que este se convierta así en faraón.

A partir de esta unión, nace Hatshepsut. Tuvo otros hermanos, pero debido a la alta mortalidad infantil de la época, solo ella sobrevivió. Aunque su padre tuvo hijastros con una concumbina que sí sobrevivieron. Y uno de ellos fue Tutmosis II.

El padre de Hatshepsut vio el potencial de la joven desde el principio y trató en vida de asociar a su hija al trono, por eso la nombró heredera. 

Su ascenso al trono fue todo un juego de poder. Sus deseos se vieron interrumpidos por  el Chaty (segundo al mando) e Ineni (arquitecto real) que formaron una especie de conspiración para sentar a Tutmosis II al trono.

Esto fue un duro golpe para su orgullo, ya que la joven reina era descendiente directa de los grandes faraones y su sangre real era pura. A esto, le sumamos el hecho de que tuvo que casarse con su hermanastro. 

Duro, ¿no?

Cabe aclarar que en el antiguo Egipto, el matrimonio entre hermanos se daba frecuentemente entre la realeza y no era considerado incesto, ya que era una forma de preservar la "sangre real" y asegurar la sucesión dentro de la misma familia.

Tutmosis II gobernó solamente durante tres o cuatro años antes de fallecer. No hay datos de interés sobre su reinado, tan solo que no estuvo a la altura de su padre.

Dejó como heredero a un hijo que tuvo con una esposa menor llamada Asert, que contaba con menos de 12 años de edad, y a una hija llamada Neferure que tuvo con Hatshepsut. Aunque algunos historiadores le atribuyen la paternidad de la niña a Senenmut,  un oficial de ascendencia plebeya que siempre estuvo junto a Hatshepsut, apoyándola. Fue su arquitecto y se cree que pudieron haber sido amantes por un tiempo.

Después de la muerte de su esposo, Hatshepsut toma el poder absoluto de las Dos Tierras. Se asegura que fue una magnífica Regente. Su inteligencia la llevó al éxito y la ayudo a superar muchos contratiempos. 

Era muy hábil y manejaba la política y a todos los que la rodeaban con facilidad. Se gano el apoyo de todos los que les rodeaban, incluso de los sacerdotes de Karnak, lo que llevó a que creara un vinculo bastante ventajoso con la clase sacerdotal, quienes creían que todo su poder venia de su dios Amón.

Libró muchas batallas, tomó posesión de tierras y realizó obras impresionantes por todo el país como el gran obelisco en memoria de su parentesco con Amón.


En Deir El Behari construyó un monumento mortuorio, (el sublime de los sublimes) que serviría de inspiración para obras clásicas como el Partenón griego, y que sería el símbolo de su reinado. Se trata de uno de los templos más hermosos de Egipto. En sus paredes están representados todos sus logros.

Hatshepsut comenzó a ser representada como un hombre, portando incluso la barba real. Ordenó que todas sus estatuas e imágenes la representaran de la manera más masculina posible, e incluso vestía con la ropa tradicional usada por los reyes.

Probablemente fue la forma que utilizó para que el pueblo creyera que era tan capaz como un hombre de gobernar Egipto.

La luz de Hatshepsut comenzó a apagarse con la muerte de Senenmut y la adolescencia de Tutmosis III, que comenzó a reclamar su derecho al trono. 

Se desconoce cómo murió la reina, pues luego de 22 años de reinado, desaparece de la escena sin que se sepa si fue derrocada, asesinada o muerta de forma natural.

Entonces, Tutmosis III se había proclamado faraón de Egipto.

Había quedado claro el odio que le dedicó Tutmosis III, quien trató de borrar todo vestigio de ella para que la Historia no conociera su existencia. Fue eliminada de los registros y de las listas de reyes. Sus estatuas fueron destruidas y enterradas en la arena del desierto. Sus imágenes en los templos fueron borradas. Las estatuas que presiden su templo fueron decapitadas. Todas las inscripciones fueron borradas.

La causa de su muerte comenzó a ser descifrada en 2007 gracias a exámenes realizados a la momia de la faraona descubierta en 1903 por el arqueólogo británico Howard Carter, el mismo que halló la tumba del faraón Tutankamón. Los tests de la U. de El Cairo revelaron el pobre estado de salud de Hatshepsut al fallecer: no sólo tenía obesidad y deterioro de su dentadura (factores que sugieren diabetes, cuadro que al descontrolarse reseca la boca y hace que los dientes sean más propensos a infecciones), sino también serios problemas a la piel en el cuello y rostro, y un cáncer en la pelvis.
El cáncer fue provocado por una crema facial de tipo cosmético que no sólo es un perfecto ejemplo de la atención al cuidado personal que prestaban los egipcios, sino que también contiene al culpable del cáncer de Hatshepsut: alquitrán de hulla, un líquido viscoso con olor a naftalina y que contiene un agente cancerígeno llamado benzopireno (también presente en el humo del tabaco). Atlas Cultural

El día de hoy quise traerles un post diferente, para compartir con ustedes un poco de mi amor por la historia antigua y sus grandes personajes. 
Gracias por leer y espero que les haya gustado mucho ya que lo preparé especialmente para ustedes.

Este post también se encuentra en el intercambio de blogs. Una iniciativa que comencé con los administradores del blog Books Welcome to Wonderland.



Fuentes utilizadas:

1 comentario:

  1. ¡Me ha encantado!
    Por favor haz más de estos, son muy interesantes :3
    Un abrazo :D

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― Stephen King