10 oct. 2015

Extracto de The Beast

Rhage sigue robándose los corazones de muchas fans de la saga. Después del libro The King, se que disfrutaré este de cabeza.
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Abril de 2016


Mary estaba de puntillas, apoyada sobre la parte superior de la cómoda, intentando ponerse el broche de la perla en el lóbulo de la oreja y buscando el agujero. Con la cabeza ladeada hacia un lado, su profundo pelo castaño caía sobre su hombro y, tío, él solo quería acariciar la cosa. ¿Y sabes qué? Eso no era lo único que quería tener entre las manos. El corte limpio de su mandíbula atrapaba y retenía la luz de la lámpara de cristal de la pared y la camisa de seda color crema sobre sus pechos y los pantalones ceñían su cuerpo. No había maquillaje en ella. Ni perfume.
Pero eso sería como retocar la Mona Lisa o rociar un rosal con algún ambientador.
Había cien mil maneras de detallar los atributos físicos de su pareja pero ni una única frase, o ni siquiera un libro entero, que pudiera acercarse a describir su presencia.
Ella era el reloj en su muñeca, la carne asada cuando estaba hambriento y la jarra de limonada cuando estaba sediento. Ella era su capilla y su coro, la cadena montañosa para su espírituo viajero, la biblioteca para su curiosidad y cada amanecer y atardecer que había tenido y tendría. Con una mirada o la mera sílaba de una palabra, ella tenía el poder de transformar su estado de ánimo, elevándolo incluso cuando sus pies permanecían en el suelo. Con un solo toque, ella podía encadenar a su dragón interior o hacerlo aparecer incluso antes que él. Ella era todo el poder del universo fusionado en algo que vivía y respiraba, el milagro que se le había concedido a pesar de que durante mucho tiempo no había sido merecedor.
En pocas palabras, Mary era su vida.
Seh... incluso después de todo este tiempo, todavía seguía sintiendo lo mismo por ella.
Manuscrito The Beast, p. 8

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― Stephen King